¿Sigo entrenando, adapto algo o merece que ser valorado por un profesional?
Te ha aparecido una molestia entrenando y ahora tienes la duda:
¿Es una respuesta normal a lo que le he pedido al cuerpo, debería cambiar algo o estoy haciendo el cafre si sigo probando?
Responde estas 4 preguntas pensando siempre en esa molestia concreta.
En cada pregunta elige una sola respuesta, la que mejor describa lo que te está pasando. Verás que cada respuesta corresponde a un número (1, 2 ó 3).
No tienes que sumar nada. Sólo fíjate en los números de las respuestas que vayas eliigendo y al terminar te diré cómo obtener tu resultado. Sólo quédate con el número más alto de entre todas las respuetas.
Importante: este recurso está pensado para molestias relacionadas con el entrenamiento y no pretende diagnosticar lesiones. Si has sufrido una lesión claramente importante, con dolor muy intenso, gran hinchazón, o dificultad importante para utilizar o apoyar la zona, este test no es la herramienta adecuada.
Estas son las preguntas:
1. ¿Cómo apareció la molestia?
1) Después de hacer algo nuevo o más exigente de lo habitual: volver tras un parón, aumentar el peso que levantar, aumentar frecuencia de entreno, cambiar un ejercicio, entrenar más fuerte…
2) No hubo un momento claro de lesión, pero la molestia aparece especialmente con determinado ejercicio, movimiento, carga o zona del entrenamiento.
3) Hubo un gesto, tirón o chasquido claro y desde entonces noto que esa zona no funciona como antes.
2. ¿Cómo se comporta el dolor?
1) Es más bien una sensación muscular general después de entrenar y no depende claramente de un movimiento concreto.
2) Está bastante localizada y aparece sobre todo cuando le pido algo concreto a esa zona: un ejercicio, una carga, un recorrido, una posición…
3) Ya no parece depender solamente del entrenamiento: aparece o me condiciona claramente aunque no esté exigiendo esa zona, más allá de la típica carga o agujetas posteriores.
3. ¿Qué te está obligando a cambiar?
1) Prácticamente nada. La noto, pero entreno y me muevo con bastante normalidad.
2) Tengo que modificar una cosa concreta (carga, recorrido, volumen, variante de ejercicio…) para entrenar razonablemente bien:
3) Ya estoy modificando varias cosas, evitando movimientos, compensando o protegiendo la zona; o empieza a limitarme claramente también fuera del gimnasio.
4. ¿Qué está ocurriendo con el paso de los días o las sesiones?
1) Va claramente mejorando o acaba de aparecer y todavía es pronto para saberlo, pero no está empeorando.
2) Sigue más o menos parecida y todavía necesito tenerla en cuenta o adaptar algo para entrenar.
3) Va claramente a peor; o mejora o desaparece, pero vuelve repetidamente en la misma situación y vuelvo a tener que modificar cosas por ella.
Ya está todo. Ahora ve a la siguiente página con los números que has marcado. No necesitas sumarlos.
Por otra parte, guarda esta página por si en otro momento te encuentras que puedas necesitar este test de nuevo. Posiblemente lo usarás en otras ocasiones.